Piojos, del tratamiento tradicional al servicio a domicilio | El cuaderno de fresas

Piojos, del tratamiento tradicional al servicio a domicilio

No hay conversación sobre piojos en la que alguien no se eche la mano a la cabeza para rascarse y, sinceramente, mejor no sacar el tema en la mesa. Estos temidos y desagradables insectos parásitos se hacen hueco en las aulas de nuestros hijos sin matrícula previa y una vez aparecen es difícil acabar con ellos.

Las preguntas ahora son si se puede prevenir su aparición o qué hacer cuando ya son uno más en la clase. Entre las opciones de que disponemos actualmente, se encuentra incluso el servicio a domicilio.

Uno de los principales obstáculos para combatir los piojos es la facilidad con la que se reproducen. Un piojo hembra pone entre 6 y 10 liendres (huevos) al día y basta una semana para que de cada huevo salga un “vástago”. A partir de ahí, sólo hay que multiplicar para darse cuenta de lo rápido que estos proliferan una vez se han instalado en una cabeza.

Además, se transmiten tanto por contacto directo como por compartir cepillos o utensilios para el pelo, con lo que es muy fácil que en el colegio pasen de unos niños a otros. La buena noticia es que el piojo sólo sobrevive en el cuero cabelludo, fuera de él apenas dura uno o dos días. ¿Se pueden prevenir? Al igual que no debemos tomar antibióticos para prevenir una posible infección, los expertos subrayan que tampoco debemos utilizar los tratamientos antiparasitarios para prevenir los piojos.

Esto sólo conseguiría generar resistencias y hacer aún más difícil su erradicación si realmente aparecen. El consejo: no tratar nunca hasta confirmar que efectivamente hay piojos o liendres. La mejor prevención es estar alerta. Síntomas, ¿picor o algo más? Si vemos que nuestro hijo se rasca la cabeza, especialmente la nuca y alrededor de las orejas, debemos echar un ojo y ver si “hay alguien ahí”.

Si hay piojos, quizás descubramos también pequeñas heridas por rascado. Tampoco hay que volverse loco si se rasca porque hay otros motivos que pueden provocar ese picor, sobre todo, en épocas de calor en las que se suda más.

Mitos y vinagre Al piojo igual le da que el cabello esté sucio que limpio, aunque les resulta más difícil fijar sus liendres en un pelo grasiento. En lugar de llevar al niño con el pelo echo una pena, se recomiendan suavizantes sin aclarado.

En cuanto al vinagre, los expertos coinciden en que este remedio casero no basta para acabar con los piojos, aunque ayuda a desprender las liendres ya que estas se fijan al cabello con una especie de pegamento que el vinagre es capaz de disolver. Con respecto al uso de aceite del árbol de té, aceite de oliva, esencia de lavanda e incluso salsa mahonesa afirman que “no hay eficacia demostrada”.

Al igual que el vinagre, no matan los piojos, pero pueden ayudar a retirar las liendres y en algunos casos, como el del aceite del árbol de té, actuar como repelentes. Por ello, no deben ser un tratamiento sino un complemento.

Qué hacer –

El tratamiento más efectivo es la aplicación de un producto antipiojos como la permetrina al 1% y mejor en loción que en champú. Se debe dejar actuar 10 minutos, pero hay casos en los que es posible que deba estar más tiempo e incluso toda la noche (con un gorro de plástico). Después hay que aclarar con agua caliente y vinagre, eliminando los piojos y las liendres de forma manual.

Para ello, hay que utilizar ese cepillo que nadie quiere tener que comprar nunca: la lendrera. –Más allá de la permetrina, hay otros productos tópicos (resinas como la dimeticona o el alcohol bencílico) y orales (cotrimoxazol e ivermectina), estos últimos requieren prescripción médica y se emplean en casos muy rebeldes. –El éxito del tratamiento depende de que este se haga concienzudamente, día tras día hasta que hayan desaparecido y después repetir al cabo de una semana, por si hubiera quedado alguna liendre oculta (recordad su ciclo de vida y lo que supondría un nuevo huevo). –

Además, existen centros especializados en la eliminación de piojos y liendres, como Kids&Nkits o Head Cleaners. En general, no utilizan productos químicos sino que se basan en métodos de aspiración y calor, basta una sola sesión y esta suele durar unos 90 minutos, aunque se recomienda acudir a una revisión al cabo de siete días.

Algunos ofrecen incluso servicio a domicilio. El precio depende del centro y del grado de infestación, pero oscila entre los 50 y los 80 euros. ¿Cuándo volver al aula? Cuando en una clase hay piojos, es fundamental que los niños afectados cumplan el tratamiento a rajatabla. Una vez hemos empezado a aplicárselo, los expertos señalan que pueden seguir yendo a clase, aunque debe evitarse que compartan peines, gorras, lazos del pelo… Basta que un niño no cumpla para que la pesadilla vuelva a empezar.

Origen: Piojos, del tratamiento tradicional al servicio a domicilio | El cuaderno de fresas

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